La Antizondra

Hace años tuve un gran amigo, hoy tristemente fallecido, inteligente y muy introvertido. Muy aficionado a la lectura del Quijote dedicó parte importante de sus horas de ocio en crear un país imaginario que se gobernase con sus propias normas de conducta. Al igual que Jonathan Swiff, Huxley, Cervantes y tantos otros, diseñó un país nuevo  (¿Precursor  de “Second life”?). 

Primero concibió su geografía, proyectó pueblos y ciudades, los llenó de habitantes que, en una parte importante, eran reflejo y copia de las personas de su entorno mas próximo, si bien es verdad que por mas que lo intenté nunca logré me desvelase en que personaje me había mimetizado. Bautizó a su país con el nombre de LA GOLIZONDRA y tampoco pude descubrir el por qué.

Mi amigo conocedor de griegos y romanos y aficionado al estudio de sus culturas, dotó a LA GOLIZONDRA de una constitución, de leyes, de un poder civil, de sus propias fuerzas armadas, de un tejido empresarial, de una moneda (había olvidado decir que mi amigo a causa de su preparación también poseía importantes conocimientos en el campo de la economía), estableció relaciones de amistad y cooperación con los países de su entorno, edificó monumentos, escuelas, universidades y definió proyectos educativos, fruto del aprovechamiento de la experiencia adquirida durante años impartiendo docencia en la Universidad. En resumen, desde su punto de vista organizó lo que el mismo definía como “un país como Dios manda”. 

Desgraciadamente por mas que lo intenté nunca conseguí que publicase su ingente trabajo y con toda probabilidad hoy se habrá perdido.

Bastantes años después, un muchachito de Valladolid afincado en León, por una increíble sucesión de casualidades que mejor es no enumerar para no alterar a nadie la presión sanguínea, arribó a la presidencia de un país que se llamaba España, con la pretensión de transformarlo en la ANTIZONDRA. El tal ZP a diferencia de mi amigo desconoce las mas elementales bases de nuestra cultura, sean griegas o romanas, se creyó que la Economía podría aprenderla en dos tardes(¡Ay señor Sevilla que gran ocasión perdió de mantenerse callado!), destroza una Constitución aprobada por una inmensa mayoría de los españoles, interfiere la independencia del poder judicial, permite que sus resentimientos alteren la convivencia de los ciudadanos saltándose los pactos que con mucho esfuerzo, renuncia y gallardía se habían llevado a cabo años atrás con total unanimidad por todas las fuerzas políticas, ataca a los empresarios, reduce sueldos y pensiones, ningunea a todo aquel que no comparte sus iluminados puntos de vista, magnifica los gastos de la Administración, no facilita la investigación ni la innovación, mantiene un sistema educativo en el que se han suprimido los valores, brillan por su ausencia los incentivos a la creación de empleo, mantiene nuestra competitividad en una de las cotas mas bajas del mundo desarrollado, regala dádivas a sindicatos y organizaciones afines, promueve pactos contra natura con partidos de representación residual pero necesarios para mantenerse en el poder, permite ridículas traducciones al idioma nacional en el mismísimo Senado…¿para que seguir? De todos son conocidas sus actuaciones.

En un mundo virtual ZP podría situarse como la partícula opuesta a mi amigo, buscador de una nueva Arcadia feliz y armoniosa. Su Antizondra  se situaría en el espacio inverso, en una cuarta dimensión inalcanzable para el resto de los mortales, salvo corifeos, pesebreros y otros paniaguados del poder establecido.

Las consecuencias también las conocemos todos, aunque aún haya quien viva con ojos y oídos tapados y de cara a la pared sin querer enterarse, o lo que es peor, beneficiándose del dislate.

Con un paro en el 20% y creciendo; unas cuentas públicas basadas en un crecimiento ficticio que no se puede creer nadie; una política energética disparatada que encarece los recibos de empresas y particulares mientras llena los bolsillos de algunos afortunados que se benefician de unas primas exorbitadas; unos peres y paros que permiten la pillería y desincentivan las ganas de trabajar; unas administraciones locales y autonómicas con el gasto desbocado, las más de las veces para mantener regalías, gastos suntuarios y mamandurrias de enchufados que no pegan ni chapa; una política exterior que nos ha relegado a tiempos pretéritos cuando nuestra influencia en el mundo era prácticamente nula; una productividad mínima, unas televisiones públicas que son una auténtica losa en los presupuestos estatales y autonómicas y que solo sirven para el autobombo y propaganda del gobernante o partido en el poder, unas Cajas de Ahorros en quiebra por su dependencia de sindicalistas y politicastros aferrados a sus cuentas……..¡A si mi amigo levantara la cabeza |  A lo mejor ahora si permitiría la publicación de su Golizondra, para vergüenza y escarnio de los actuales gobernantes.

Y ahora con este panorama ¿en donde se nos ocurriría invertir? La primera idea es clara, aunque cueste manifestarla: No en España. Aunque nuestros grandes bancos están baratos y las dos terceras partes de su beneficio proceda del exterior, ser bancos españoles está hoy penalizado por el mercado. No en el sector eléctrico, que en cualquier momento puede sufrir las veleidades de un presidente de gobierno inepto en la fijación de sus tarifas bajo criterios ¿ideológicos? o mejor sin ningún criterio. Tampoco en el sector de la construcción que aún presenta grandes incertidumbres. La inversión a día de hoy en la Bolsa española solo puede sustentarse en una visión a largo plazo en empresas muy internacionalizadas y con bajo nivel de deuda. En el corto y medio plazo podrían seleccionarse empresas que distribuyen altos dividendos de forma recurrente siendo Telefónica y Repsol un ejemplo de ellas.

En nuestra opinión para 2011 debemos situar la mayor parte de las inversiones en el exterior. Durante el primer semestre nuestra opción favorita es Europa (Alemania y después Francia) e ir pasando el peso fundamental a USA en el segundo trimestre (una subida del dólar podría ayudar significativamente). Las otras dos patas de nuestra cartera modelo estarán en las inversiones sectoriales y los países emergentes por los que debe venir el crecimiento.

En lo que se refiere a sectores apuntaremos el del oro como valor refugio, pues pensamos que aunque su precio actual es elevado, la apetencia del mismo por parte de países emergentes mantendrá la cotización alta por algún tiempo. El petróleo, las materias primas, la tecnología y los genéricos en el sector Farma son los otros que más nos gustan.

En Países emergentes nos decantaríamos por el Sudeste de Asia y Brasil fundamentalmente, pero estando muy atentos para no descartar otras opciones.

Por último, hay dos países que pueden salir muy beneficiados de la actual situación y en los que mantendríamos posiciones, son estos Canadá y Australia, ricos en materias primas y carentes de contaminación bancaria.

Con estas perspectivas solo nos queda recomendar a nuestros amigos suerte, prudencia y tino; no tener prisa, esperar a las bajadas para tomar posiciones y repetir con Pitigrilli “ no me de usted consejos, se equivocarme solo”.

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